domingo, 5 de febrero de 2012

Tipos de arritmia

Existen dos familias de arritmias principales: 
  • Arritmias supraventriculares
  • Arritmias ventriculares



Arritmias supraventriculares



Arritmia sinusal respiratoria
De origen fisiológico, es una variación del ritmo cardiaco según la respiración. Se suele dar en gente joven y no es preciso tratarla.

Taquicardia sinusal
Es fisiológica y se produce por ansiedad, ejercicio, anemia, alcohol, insuficiencia cardiaca o nicotina. No precisa tratamiento específico, pero sí se debe actuar sobre la causa: dejar el tabaco, corregir la anemia, etc.

Contracciones auriculares prematuras o extrasístoles auriculares
Suelen presentarse en personas sanas o asociadas a la isquemia miocárdica, la insuficiencia cardiaca o la enfermedad pulmonar. Si provocan síntomas es preciso tratarlas con betabloqueantes.

Taquicardias supraventriculares
La frecuencia cardiaca es superior a 100 lpm. Ocurren a cualquier edad y de forma puntual o crónica. Hay distintos tipos:
  • Por reentrada en el nodo aurículo-ventricular. Provoca palpitaciones rápidas de inicio y cese súbito.
  • Debida al Síndrome de Wolf-Parkinson-White. Provoca taquicardias paroxísticas con síntomas.
  • Taquicardia auricular. Suele estar asociada a factores como la bronquitis crónica descompensada o el hipertiroidismo.
  • Aleteo o Flutter auricular. La frecuencia cardiaca es aproximadamente de 150 lpm. Generalmente, se asocia a la cardiopatía crónica o la enfermedad pulmonar.
  • Fibrilación auricular. Es muy frecuente, sobre todo en personas mayores y pacientes con cardiopatía. Si se da de forma paroxística provoca síntomas ocasionales: palpitaciones rápidas e irregulares, sensación de falta de aire, mareo y dolor en el pecho.

Bradiarritmias
Son arritmias lentas ocasionadas por la falta de formación del impulso eléctrico o por retraso o fallo de la conducción con los ventrículos. Muy frecuentemente son asintomáticas y no precisan tratamiento específico. Si causan síntomas es preciso tratamiento médico y, a veces, implantación de marcapasos. Pueden ser de dos tipos:
  • Bradicardia sinusal. Es muy frecuente en personas sin cardiopatía, como por ejemplo deportistas que entrenan habitualmente. En general, no precisa tratamiento. Puede producirse dentro de la enfermedad del nodo sinusal.
  • Bloqueos auriculoventriculares. Existen tres tipos:
    1. Retraso en la conducción de los impulsos eléctricos desde las aurículas a los ventrículos;
    2. Algunos impulsos eléctricos no pasan a los ventrículos;
    3. El más grave porque no permite pasar ningún impulso desde las aurículas a los ventrículos.

Enfermedad del nodo sinusal
Asociado a una amplia gama de taquicardias y bradicardias. Puede producir mareo o palpitaciones. Es necesario estudiarlo con electrocardiograma o Holter.

Arritmias ventriculares

Sus síntomas no suelen permitir distinguirlas de las supraventriculares. El riesgo aumenta con la gravedad de la enfermedad estructural del corazón y de la disfunción del ventrículo izquierdo.

Contracciónes ventriculares prematuras o extrasístoles ventriculares
Es un impulso que surge de un punto aislado del ventrículo (foco ectópico) y que se anticipa respecto al ritmo habitual. Las extrasístoles ventriculares también conocidas como EV no suelen tratarse cuando carecen de síntomas porque no tienen mal pronóstico. Si el paciente percibe síntomas secundarios a los EV (una especie de vuelcos en el corazón) hay que controlar factores como el tabaco, el café o el estrés. En todo caso, se puede seguir un tratamiento con betabloqueantes sólo para intentar mejorar la calidad de vida.

En cambio, el hallazgo de EV en pacientes con cardiopatía crónica (cardiopatía isquémica, hipertensiva, miocardiopatía, disfunción del ventrículo izquierdo, etc.) puede implicar un aumento de la mortalidad.

Taquicardia ventricular no sostenida
Se trata de una salva de impulsos ventriculares consecutivos que no supera los 30 segundos, y después, cede espontáneamente. En pacientes sin cardiopatía no tienen mal pronóstico, pero en pacientes con cardiopatía estructural sí se considera un indicador de alto riesgo de arritmias potencialmente malignas. Son estos pacientes los que precisan un tratamiento más enérgico y, en ocasiones, someterse a un estudio electrofisiológico.

Taquicardia ventricular sostenida
Es la sucesión de impulsos ventriculares a una frecuencia de más de 100 latidos por minuto (lpm) y dura más de 30 segundos. Los síntomas suelen ser palpitaciones y, muy frecuentemente, mareo, dolor torácico y síncope. Para determinar el diagnóstico es necesario el electrocardiograma. Generalmente, estos pacientes precisan tratamiento urgente para eliminar la taquicardia. Tienen un riesgo especial si los pacientes con antecedentes de infarto de miocardio, ya que precisan hospitalización en una Unidad Coronaria para controlar el ritmo cardiaco, recibir tratamiento antiarrítmico, someterese a un cateterismo cardiaco y a un estudio electrofisiológico.

Fibrilación ventricular
Es una alteración del ritmo cardiaco consistente en una gran desorganización de los impulsos ventriculares y la ausencia de latido efectivo. Los síntomas son falta de pulso y pérdida de conocimiento inmediata. Si no se actúa a tiempo, resulta mortal en sólo unos minutos. El tratamiento es siempre la cardioversión eléctrica inmediata (choque eléctrico en el tórax) y las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Es una arritmia muy frecuente en el infarto de miocardio agudo, aunque no tiene mal pronóstico si el paciente es reanimado. Pero si el paciente presenta fibrilación ventricular sin relación con un infarto agudo, el pronóstico es peor por alta tasa de recurrencia y alta mortalidad. Precisan estudio electrofisiológico y, muy frecuentemente, la implantación de un desfibrilador.

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