domingo, 25 de diciembre de 2005

Wolff-Parkinson-White

El síndrome de Wolff-Parkinson-White es una anomalía de la conducción eléctrica del corazón. Se diagnostica en personas que presentan un electrocardiograma patológico con preexcitación y taquicardias de repetición.


La energía necesaria para que se produzca el bombeo del corazón proviene de un sistema de conducción eléctrica. Además de esta estructura normal, los pacientes con Wolff-Parkinson-White presentan una conexión eléctrica accesoria formada por microscópicas bandas de tejido de conducción que conectan más rápidamente las aurículas con los ventrículos.

En algunos casos, el síndrome de Wolff-Parkinson-White no produce síntomas. En otros, sí provoca síntomas debido a la aparición de arritmias. Muy raras veces, puede tener consecuencias graves, incluida la muerte súbita.

Las arritmias del Wolff-Parkinson-White se deben a circuitos eléctricos anómalos entre el sistema de conducción normal y la vía accesoria. Generalmente provocan sensación de palpitaciones rítmicas con inicio y terminación brusca.

El paciente con síndrome de Wolff-Parkinson-White que presenta síntomas debe ser sometido a las siguientes pruebas diagnósticas:
  • Electrocardiograma. Se visualiza el patrón de preexcitación que hace sospechar la existencia de una vía accesoria.
  • Radiografía de tórax y ecocardiograma. Se estudia la anatomía cardiaca por si existe malformación cardiaca congénita.
  • Analítica. Para descartar la existencia de factores desencadenantes: alteraciones hidroelectrolíticas, anemia, anomalías del tiroides, etc.
  • Estudio electrofisiológico. Indicado en pacientes con arritmias de alto riesgo de muerte súbita. Se introducen unos catéteres en el corazón para confirmar el diagnóstico, localizar la conexión anómala, demostrar su papel en el origen de la arritmia, determinar la posibilidad de aparición de taquicardias rápidas y valorar las opciones de tratamiento.
Los pacientes de Wolff-Parkinson-White que presentan síntomas tienen dos opciones de tratamiento:
  • Tratamiento médico o farmacológico. Retrasa la conducción de la vía accesoria para que el impulso eléctrico se canalice por el sistema de conducción normal. Existen medicamentos que el paciente debe tomar de forma crónica para prevenir y revertir las arritmias. Si se percibe una arritmia de alto riesgo puede ser necesaria una cardioversión eléctrica (choque eléctrico en el tórax) para sincronizar el latido cardiaco.
  • Ablación con catéter. Es el método más eficaz y seguro en la actualidad. Por medio de un estudio electrofisiológico se localiza la vía accesoria y se realiza su ablación para erradicar definitivamente la enfermedad. La probabilidad de éxito es de más de un 90 por ciento; y el riesgo de complicaciones, de menos de un 2 por ciento. Excepcionalmente, entre un 2 y un 10 por ciento de los casos, tras una ablación con éxito puede reaparecer la vía accesoria y requerirse una nueva cirugía.

La elección del tratamiento depende de la severidad de los síntomas y las preferencias del paciente. La ablación cura la enfermedad definitivamente y evita tomar medicación de por vida, aunque al tratarse de un procedimiento invasivo siempre hay que contemplar una tasa de complicaciones, por baja que ésta sea. Si el paciente tiene muchos síntomas o padece arritmias de alto riesgo, la ablación con catéter es siempre la primera opción.

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