jueves, 25 de agosto de 2011

Confirmado: cuanto más rico, más gordo

Las economías emergentes se enfrentan a un problema que pocos habían previsto: la obesidad. La tasa de población con sobrepeso está en niveles alarmantes y ya hay voces que piden a los gobiernos que actúen de forma urgente. 

Datos inéditos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) obtenidos en exclusiva por BBC Brasil confirman que el rápido crecimiento del PIB viene acompañado por el del sobrepeso en países como Brasil, China, India, México y Sudáfrica.

Aunque en el pasado tuvieron dificultades para alimentar a su población, estos países ahora se debaten con un problema de naturaleza opuesta, un fenómeno que los especialistas llaman de "doble carga".

"La forma en que calculamos el desarrollo económico es simplemente una medida de cuánto consumimos. Entonces, cuanto más se consume, más rico se es. Y está claro que eso es malo por el exceso de peso", le dijo a la BBC S.V. Subramanian, profesor de Salud Pública y Geografía de la Universidad de Harvard (EE.UU.).

El próximo mes, líderes mundiales se encontrarán en la primera reunión de alto nivel de la ONU sobre enfermedades no contagiosas, entre las que está la obesidad.

Allí, serán exhortados a adoptar medidas de control y regulación sobre la industria alimenticia, así como sistemas para identificar las potenciales complicaciones de la salud de los obesos en estado inicial.

Epidemia

La presencia de la obesidad aumentó en los países emergentes de forma mucho más rápida que la de la renta y más que en los países desarrollados a lo largo de las últimas tres décadas.

En China, se estima que unos cien millones de personas son obesas. Más de cinco veces más que los 18 millones de 2005.

Brasil es el país en el que la obesidad crece más en la infancia. Padecen sobrepeso cerca del 16% de los niños y el 12% de las niñas de entre 5 y 9 años, cuatro veces más que hace 20 años.

Una cumbre de la ONU
tratará del problema de la obesidad
Uno de cada siete adultos mexicanos está por encima de su peso ideal, proporción en la que, de los países desarrollados, sólo le gana EE.UU.

Sudáfrica, por su parte, tiene un índice de obesidad más alto que EE.UU., con una octava parte de su PIB.

"Detectamos un incremento dramático en los niveles de obesidad de los países emergentes, y parece que el crecimiento es mayor que en EE.UU. o Europa hace 20 o 30 años, pese a que presentan más bajos PIB", comentó Tim Lobstein, de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad (IASC, en inglés).

Aunque los especialistas vean una clara relación entre el aumento de la obesidad y la riqueza, hay otros factores que influyen para que el fenómeno esté registrando un incremento tan rápido.

El primer informe de la OMS sobre enfermedades no contagiosas, publicado en 2010, señala que los cambios de hábitos que trae la vida moderna influyen no sólo en la obesidad, sino en la diabetes, el cáncer y enfermedades del corazón.

"Las enfermedades no contagiosas son causadas, en gran parte, por factores de riesgo originados por hábitos relacionados con el desarrollo económico, la rápida urbanización y los estilos de vida típicos del siglo XXI: tabaquismo, dieta poco sana, actividad física insuficiente y consumo abusivo de alcohol", señala el informe.

Economía de la nutrición

En el caso de los países emergentes, según Lobstein, el cambio más importante es la llamada "transición de la nutrición", el paso de una dieta fundamentada en alimentos básicos a una "modernizada", que contiene un valor calórico mucho mayor.

"Esto significa menos frutas y verduras, menos alimentos básicos como el arroz y los granos, y más grasas y azúcares. Estos se ingieren particularmente en la forma de comida rápida y refrescos", indica Lobstein.

La demanda por calorías accesibles y producidas en masa se disparó en los países emergentes,  particularmente en las clases que se están viendo beneficiadas por una mejora en sus condiciones de vida, que pueden gastar más en comida.

Pero el profesor Subramanian cree que la obesidad es un fenómeno que afecta principalmente a las clases privilegiadas en países de renta baja, media y en los emergentes.

En un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, su equipo de investigadores de las universidades de Harvard y Bristol (Reino Unido), estudiaron los casos de 530.000 mujeres en 54 países de renta per cápita baja y media.

Su conclusión es que, pese a que la obesidad ha aumentado en la mayoría de los países. Tanto en el 25% más rico como en el 25% más pobre, el Índice de Masa Corporal (IMC) aumentó más en los sectores de la población con mayores rentas.

"A pesar del aumento del IMC no estar circunscrito a los países de altas rentas, el aumento continúa concentrado entre los sectores más ricos en países de renta baja y media", señala el estudio.

India es un ejemplo clásico que combina enormes desafíos en el área de nutrición entre la población más pobre con algunos de los peores efectos en la obesidad reflejados en las clases medias.

A pesar de tener uno de los menores índices del mundo -el 1% de los hombres y el 2% de las mujeres, según la OMS-, India tiene cerca de 50 millones de diabéticos, según la Federación Internacional de Diabéticos.

Sólo China, con un estimado de 92 millones, supera a India en diabéticos. Pero los expertos consideran que los números de India están subestimados.

Regulación ordenada

Lobstein argumenta que la aparente paradoja está ligada a "las políticas de producción y distribución de alimentos".

"Actualmente, (esas políticas) son gobernadas por fuerzas de mercado, que no necesariamente promueven la buena salud sino ingredientes más baratos y comida procesada para la distribución allá donde haya demanda", opina.

"Las compañías, que tienen saturado el mercado de los países emergentes, buscan ahora fórmulas para entrar en otros de renta más baja y conseguir beneficios".

Cuando los líderes mundiales se encuentren en la cumbre de dos días que comenzará el 19 de septiembre, las organizaciones de salud presionarán para que se impongan normas que limiten la presencia de gasas, azúcares y sal en los alimentos procesados.

Entidades como NCD Alliance también pedirán medidas que fomenten la activad física y de cara a impedir estilos de vida sedentarios.

"Esperamos que la reunión aumente la visibilidad de las enfermedades no contagiosas al mostrar que no se trata sólo de un asunto de saludo sino que implica toda la cadena de producción alimenticia", dijo la representante del Ministerio de Salud de Brasil Deborah Malta.

"Necesitamos políticas públicas y regulación no sólo para la industria de los alimentos, también para el tabaco, el alcohol y un número cada vez mayor de sectores".

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